Politica y Proceso de paz

La negativa palestina a una paz negociada

Raphael Schutz,
Embajador de Israel


27 de Enero de 2010

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ABC, 27 de enero de 2010

La paz en nuestra región es desde hace décadas uno de los anhelos de la comunidad internacional y de toda la sociedad israelí, una aspiración que han hecho suya los diferentes gobiernos de Israel. Mientras que los esfuerzos de Israel dirigidos a alcanzar la paz con Egipto y Jordania concluyeron con la firma de tratados de paz, todos los intentos de obtener un acuerdo negociado con los palestinos han fracasado por la oposición de sus líderes.

El rechazo de los dirigentes palestinos de cualquier propuesta de paz obliga a cuestionarse sobre su voluntad de alcanzar una paz negociada. El ejemplo más reciente es la negativa palestina a la reanudación de las negociaciones de paz desde las elecciones celebradas en Israel a principios de 2009.

Las negociaciones fueron suspendidas unilateralmente por los palestinos y todas las propuestas israelíes para reanudarlas han sido rechazadas por la Autoridad Palestina. De nada han servido las diversas iniciativas israelíes encaminadas a desbloquear la situación.

En su discurso en la Universidad Bar-Ilan (14 de junio de 2009), el Primer Ministro Netanyahu expresó claramente su aceptación del establecimiento de un Estado palestino al lado del Estado judío para que ambos vivan en paz y seguridad. En ese discurso, Netanyahu exhortó a la Autoridad Palestina a reanudar inmediata e incondicionalmente las negociaciones para concretar la visión de “dos Estados para dos pueblos”. El negociador jefe palestino, Saeb Erekat, se opuso a reiniciar las conversaciones.

El gobierno actual de Israel ha puesto en práctica medidas importantes destinadas a mejorar el clima político en la región y crear en el terreno un ambiente propicio para la reconciliación.

Entre ellas se cuentan varias disposiciones encaminadas a facilitar la libertad de circulación dentro de Cisjordania y también entre Cisjordania e Israel, así como la cooperación con los palestinos en materia de seguridad. Además de mejorar la calidad de vida de la población palestina, estas medidas han facilitado un fuerte desarrollo económico. La nueva situación surgida a raíz de estos cambios, el cese de la violencia terrorista desde Cisjordania, y un esfuerzo real de gestión económica por parte de las autoridades palestinas, han hecho posible que la economía de Cisjordania esté creciendo este año a un ritmo del 8% anual según estadísticas del Banco Mundial.

Pese a que la vida en Cisjordania ha mejorado notablemente a raíz de estas iniciativas israelíes, los dirigentes palestinos siguen alimentando una campaña internacional destinada a deslegitimar a Israel, dañar su economía y debilitar su capacidad de defenderse.

El gobierno israelí aprobó el pasado mes de noviembre la paralización durante diez meses de la construcción de viviendas en los asentamientos de Cisjordania. Como indicó Netanyahu, la medida está “destinada a propiciar la reanudación de las negociaciones" y brindar "una oportunidad para avanzar en el camino de la paz”. También esta decisión ha sido criticada por los dirigentes palestinos que rechazaron cualquier forma de negociación con Israel.

Como ya se ha señalado, esta oposición palestina a lograr la paz no es un fenómeno novedoso; de hecho, Abba Eban, Ministro de Exteriores de Israel, hace ya algunas décadas acuñó la famosa frase  “los palestinos no pierden la oportunidad de perder una oportunidad”. Desde entonces, también abundan los ejemplos. La firma de los acuerdos de Oslo (1993) y las negociaciones posteriores hacían auguraban una próxima solución pacífica del conflicto palestino-israelí. La comunidad internacional y, lo que es más importante, una mayoría de la sociedad israelí creyeron que el camino hacia la paz y el fin de la violencia era irreversible. Sin embargo, a principios de 1996 se produce la peor oleada de atentados terroristas suicidas palestinos contra civiles israelíes, causando cientos de muertos en unas pocas semanas.  En 2000, en Camp David, en la cumbre patrocinada por el Presidente Clinton, Arafat se niega a firmar el acuerdo largamente negociado en las semanas anteriores y desencadena la segunda Intifada y una oleada de atentados terroristas. Pocos meses después (Taba, 2001), en una nueva cumbre con el Presidente de Egipto, Hosni Mubarak, como anfitrión, y con la participación de Clinton, Arafat escenifica ante el mundo su rechazo de último hora a un acuerdo pactado. 2005, retirada de Gaza, desmantelamiento de asentamientos y salida de todos los civiles israelíes de la franja. La respuesta palestina: lanzar cohetes y misiles desde Gaza contra la población civil israelí. Cerca de 10.000 proyectiles lanzados en tres años. Al parecer, los terroristas palestinos (no sólo del Hamás) convirtieron la tan reivindicada fórmula “paz por territorios” en “bombas por terrirtorios”. 2008, Ehud Olmert le presentó al Presidente de la AP, Mahmoud Abbas, una oferta de paz sin precedentes. Abbas la rechazó declarando una semanas después a un periodista del Washington Post que lo había hecho porque "las diferencias eran demasiado grandes". Abbas continuó: "Esperaré a que Israel congele los asentamientos… hasta entonces, en la Cisjordania tenemos una buena realidad… la gente lleva una vida normal".

Una de las asignaturas pendientes de los dirigentes palestinos es la de abandonar el discurso maximalista ante su pueblo. Es imprescindible que adopten un discurso realista y pragmático capaz de concienciar a la sociedad palestina de que para alcanzar la paz con Israel deberán renunciar a parte de sus sueños. Sólo un líder dispuesto a ello podrá firmar un acuerdo que cierre el contencioso entre ambos pueblos. Desde hace varios años, la sociedad israelí asumió mayoritariamente que la paz sólo se alcanzará con renuncias dolorosas.

El gobierno actual de Israel ya ha demostrado, de palabra y por los hechos, su compromiso de promover la paz.  Al igual que los gobiernos que le precedieron, está dispuesto a negociar y a hacer concesiones, incluso difíciles, para alcanzarla. Los dirigentes de la Autoridad Palestina pretenden lograr la paz sobre la única base de sus propios términos, sin siquiera sentarse a la mesa de negociaciones. Los palestinos se niegan a transigir y, en los últimos meses, incluso a negociar.

Sería una verdadera tragedia que los líderes palestinos escojan una vez más la posición del “todo o nada” y que rechazarán la posibilidad de alcanzar un tratado que permita a ambos pueblos vivir en paz y seguridad.

 

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-27-01-2010/abc/Opinion/negativa-palestina-a-una-paz-negociada_1133342200963.html