Toma de decisiones: ¿Por qué soy tan indeciso?

A todos nos puede pasar que nos cueste tomar alguna decisión puntual, pero ¿por qué hay gente que tiende a no ser capaz de tomar decisiones rápidas? Esta pregunta puede tener múltiples respuestas, pero la principal es tan simple como un “porque no saben”. Puede que pensemos que es imposible no saber tomar decisiones, pero es cierto, si no tenemos una buena estrategia, no somos capaces de hacer ni una elección simple.

A continuación vamos a daros unos pequeños consejos para aprender a tomar decisiones. Algo básico para aprender a tomar decisiones es tener paciencia y hacer las cosas con calma, y una gran ayuda es hacer los siguientes pasos por escrito.

En primer lugar tenemos que saber por qué hemos de tomar una decisión, por ejemplo, si queremos cambiar algo, o se nos presenta una oportunidad, ha surgido un problema, si nos han impuesto que tomemos una decisión… Porque esto afectará a nuestra motivación para tomar la decisión.

En segundo lugar vamos a especificar claramente cuál es la decisión que tenemos que tomar y todas sus características, es decir, cuál es el problema, a quién afecta, el tiempo del que se dispone para tomar la decisión, la importancia de la decisión…

Una vez sabemos cuál es la decisión a tomar, tenemos que ver las alternativas de que disponemos, para ello puede ser útil hacer una tormenta de ideas, donde se propondrán todas las soluciones posibles a esta decisión. En este momento no hay que pensar si son más o menos acertadas, sólo es cuestión de crear soluciones.

Tras tener las alternativas posibles, el siguiente paso es elegir la más adecuada, para ello podemos hacer una primera criba con las que creemos que son mejores, y haciendo algo tan simple como una lista de pros y contras de cada opción. Esto nos ayudará a eliminar opciones nulas y a elegir las más adecuadas. Si tras hacer este proceso no tenemos una opción clara a elegir, podemos profundizar y asignaremos un valor del 1 al 10 a cada pro y contra en función de la importancia que tiene. Tras esto sumamos por separados las puntuaciones del pro y la del contra y restamos los contras a los pros, y en función de la diferencia sabremos cuál es la mejor elección.

El siguiente punto es la elección de la mejor alternativa, tenemos que decidir qué solución es la más adecuada, lo que probablemente ya habremos logrado en este momento mediante los pasos previos.

Por último nos queda sólo diseñar el plan de acción para llevar a cabo la decisión tomada, esto es importante para que nuestras decisiones se lleven a cabo y no sean meros propósitos que acaban en nada.

Así que ya sabemos los pasos necesarios para tomar decisiones y ahora es cuestión de empezar a poner en práctica estos conocimientos y cada vez nos saldrá de manera más natural y rápida hasta que al final no nos demos casi cuenta de que los estamos llevando a cabo. Como última recomendación, es recalcar que el problema que tenemos que evitar, es lo que suele bloquear las decisiones, nos quedamos atascados sólo en los aspectos negativos de cada opción o en lo que perdemos por no coger otra, cosa que siempre va a suceder, ya que al elegir una opción se descarta otra. Por ello, pese a que siempre perderemos una alternativa tenemos que ser capaces de saber aceptarlo y esforzarnos por conseguir que ello no nos afecte a tomar las decisiones más acertadas.

Iván Claver

Mariva Psicólogos